miércoles, 9 de septiembre de 2026

CARTOGRAFÍA DE USOS Y CULTIVOS DEL SIGPAC EN ASTURIAS (2025)



     El Centro de Cartografía de la Dirección General de Urbanismo del Principado de Asturias ha puesto recientemente a disposición del usuario dos nuevos servicios o capas cartográficas en línea vinculadas a la elaboración del Atlas interactivo de la Comunidad: la cartografía de usos y la cartografía de cultivos observados de Asturias.

    Realizadas a partir de los datos aportados por gentileza del Servicio de Política Agraria Común (PAC) de la Consejería de Medio Rural y Política Agraria del Principado de Asturias, ambas se refieren a la Campaña del año 2025 y se espera constituyan el punto de partida de una nueva fuente para el conocimiento y análisis de realidad agroganadera de Asturias.

    La aplicación al conocimiento geográfico de una instancia en principio administrativa, no solo deviene en una optimización de los recursos públicos, sino en una visión más global del territorio en la medida que facilita los intercambios de escala desde la parcela o recinto —unidades básicas de Catastro y SIGPAC, respectivamente— hacia diversas circunscripciones territoriales (concejo, comunidad autónoma, etc…).

 Partiendo de la delimitación gráfica de una serie de polígonos —recintos— que, si bien pueden coincidir en gran medida con las parcelas catastrales constituyen una unidad propia del SIGPAC, se procede a la asignación del uso a cada recinto mediante la interpretación combinada de fuentes geoespaciales (fotointerpretación) y administrativas.

    El uso del recinto se determina fundamentalmente mediante ortofotografías aéreas (PNOA) e imágenes de satélite (Sentinel, entre otras). A partir de estas imágenes, técnicos especializados realizan una fotointerpretación visual, identificando el tipo de cubierta vegetal, la estructura del cultivo y patrones de uso del suelo.

    Esta información se complementa con la propiamente administrativa, como las declaraciones de los agricultores, controles sobre el terreno o datos históricos de campaña anteriores, actualizándose continuamente mediante controles por monitorización (teledetección), inspecciones de campo y procedimientos de alegaciones por parte de los titulares.

    Finalmente, a cada recinto se le asigna un código de uso (por ejemplo: TA, PR, PS, FO, etc.) que corresponde a una tipología estandarizada definida por el FEGA[1] (por ejemplo TA: Tierras arables, PR: Pasto arbustivo, FO: Forestal, etc…). El uso así definido tiene un carácter administrativo, no puramente descriptivo, pudiendo coincidir o no con el cultivo real en un momento dado.

    La clasificación de los usos del SIGPAC es muy detallada, incluyendo 34 usos para toda España, de los cuales 21 refieren presencia en Asturias en la campaña que nos ocupa. Dada la profusión de categorías de usos se ha procedido a su agrupación, cuando así ha sido posible, de forma que se han creado 11 grupos de usos con los siguientes contenidos: 

    A partir de esta operación se cuantificaron las superficies correspondientes a cada grupo de uso, obteniéndose así, a partir de la información SIGPAC, una clasificación territorial que viene a sumarse a otras cartografías de ocupación y usos del suelo disponibles para Asturias, como el Sistema de Información sobre Ocupación del Suelo en España (SIOSE), CORINE Land Cover (CLC), el Mapa Forestal de España (MFE) o el Mapa de Cultivos y Aprovechamientos (MCA).


    Con objeto de valorar la coherencia de esta clasificación se realizaron distintas comparaciones, cuya exposición detallada resultaría excesivamente prolija para un artículo divulgativo como este. Los resultados mostraron una estructura general del territorio coherente con lo ya conocido, en la que los pastos y las superficies forestales constituyen, con gran diferencia, los usos dominantes, mientras que los cultivos y las restantes superficies presentan magnitudes muy inferiores.


    En todo caso, la clasificación permite poner de manifiesto una de las principales ventajas de la explotación de SIGPAC: frente a una estadística agregada por concejos, la cartografía del sistema permite localizar cada uso sobre el territorio y analizar su distribución y relaciones espaciales con un elevado nivel de detalle.



    El cultivo observado representa el uso o producto agrícola real del suelo determinado por la administración mediante actuaciones de control. Estas pueden realizarse mediante inspecciones sobre el terreno (controles clásicos) o mediante técnicas de teledetección, incluyendo la fotointerpretación de ortofotografías y los sistemas de monitorización continúa basados en imágenes satelitales. Este dato refleja pues la situación efectiva de la superficie en la campaña correspondiente.

    Este concepto no debe confundirse con el de cultivo declarado, que corresponde al uso o producto agrícola consignado por el solicitante en la Solicitud Única de la PAC para cada recinto SIGPAC o parte del mismo. Este dato tiene carácter administrativo y constituye la base para la tramitación de las ayudas, la asignación de derechos y el cumplimiento de los requisitos de admisibilidad y condicionalidad.

    En nuestro caso —campaña de 2025 en Asturias—, las discrepancias cultivo observado/cultivo declarado son nimias, pues uno y otro no coinciden tan solo en 7.450 registros de un total de 461.186 (un 1,6 %).

    Dada la profusión de categorías de cultivos presentes en Asturias (86), se procedió a su agrupación en unos casos y a la invidualización en los especialmente significativos en la región (maíz, manzano, alubias/fabes), de forma que se crearon 16 grupos de cultivos:


La cartografía resultante no constituye un inventario de la totalidad de los cultivos existentes en el territorio. El análisis se circunscribe a los cultivos cuya presencia ha sido identificada mediante observación en la campaña correspondiente y que figuran recogidos en la información de cultivos observados de SIGPAC. En consecuencia, las superficies consignadas en la tabla anterior deben interpretarse como expresión de los cultivos identificados y registrados en esta fuente, y no como una cuantificación exhaustiva de toda la superficie efectivamente cultivada en Asturias.

    Desde una perspectiva específicamente agraria, conviene excluir del cómputo anterior el grupo PASTOS, puesto que, a diferencia de los cultivos propiamente dichos, su existencia no presupone necesariamente la siembra o plantación, aun cuando su configuración y mantenimiento puedan estar estrechamente ligados a la intervención humana y al aprovechamiento ganadero. Excluidos los pastos, la superficie ocupada por los cultivos propiamente dichos asciende en la campaña 2025 a 126,2 km².

    Con objeto de valorar la coherencia espacial de esta información, se analizó la correspondencia entre los cultivos observados y el uso general asignado a los recintos en el SIGPAC. Para ello se realizó un cruce espacial entre los cultivos observados en 2025 —excluidos los pastos— y la cartografía de usos. Los resultados muestran una asociación muy clara: de los 126,2 km² considerados, 95,3 km² (75,5 %) se localizan sobre recintos clasificados como TIERRAS ARABLES y 25,3 km² (20,0 %) sobre FRUTALES, de modo que ambas categorías concentran conjuntamente el 95,5 % de toda la superficie cultivada observada.

    La correspondencia resulta aún más expresiva al considerar el cultivo concreto. Sobre los recintos clasificados como FRUTALES, el 87,2 % de la superficie observada corresponde a MANZANO; mientras que sobre TIERRAS ARABLES predominan ampliamente las FORRAJERAS (57,0 %) y el MAÍZ (35,3 %), que conjuntamente representan el 92,3 % de los cultivos observados sobre este uso.

    El análisis complementario de las TIERRAS ARABLES, incorporando en este caso también los pastos observados, permite precisar mejor la naturaleza de este uso SIGPAC. De los 185,6 km² de tierras arables para los que se dispone de información de cultivo observado en 2025, 90,3 km² (48,65 %) corresponden a PASTOS y 95,3 km² (51,35 %) a los restantes grupos de cultivo. Se confirma así el carácter mixto de esta categoría y su vinculación tanto con los aprovechamientos ganaderos como con los cultivos propiamente dichos, cuestión que, como se ha señalado anteriormente, resulta relevante para su correspondencia con las categorías empleadas por SADEI.

En conjunto, estos resultados muestran una elevada coherencia entre la clasificación general de usos SIGPAC y la información más detallada y coyuntural proporcionada por los cultivos observados en la campaña 2025, refrendando la utilidad de esta clasificación para el análisis territorial de la actividad agrícola y poniendo de manifiesto la persistencia e importancia espacial de los aprovechamientos que históricamente han caracterizado el campo asturiano: los pastos, la manzana, el maíz y les fabes (alubias).

    La repetición del procedimiento para campañas sucesivas permitiría, además, incorporar una dimensión temporal al análisis, comparando la superficie efectivamente observada sobre los distintos usos SIGPAC y sus variaciones interanuales. De este modo podría obtenerse un indicador de la ocupación efectiva de las superficies agrarias en cada campaña, diferenciando el uso general asignado al recinto de su aprovechamiento agrícola observado en un año determinado.

    La información contenida en SIGPAC permite analizar la relación de los cultivos observados con las condiciones topográficas del territorio, ya que cada recinto incorpora entre sus atributos la altitud y la pendiente medias. Esta última se expresa originalmente en tanto por mil y ha sido calculada a partir del Modelo Digital del Terreno utilizado en la elaboración del SIGPAC (2023). La disponibilidad de ambas variables permite asociarlas directamente a los cultivos observados, sin necesidad de realizar un cruce posterior con un Modelo Digital del Terreno.

    A efectos del análisis, los valores continuos se agruparon en intervalos representativos de las principales situaciones topográficas de Asturias. Para la altitud se establecieron cuatro estratos: menos de 200 m, 200-500 m, 500-800 m y más de 800 m. Para la pendiente, previa conversión de los valores originales de tanto por mil a porcentaje, se utilizaron igualmente cuatro intervalos: 0-5 %, 5-15 %, 15-30 % y más del 30 %. Su combinación con la información de cultivos permite caracterizar en qué condiciones topográficas se desarrolla cada tipo de cultivo, reconocer diferencias en sus pautas de localización y valorar la influencia del relieve en la configuración del espacio agrario asturiano.




Se comprueba como la mayor parte de los cultivos se localizan a menos de 200 m de altitud (71,2%), de acuerdo a una clara relación inversa entre altitud y superficie cultivada, que disminuye conforme aumenta la cota, de forma que se limita la extensión de los cultivos de mayor altitud a solo 335 hectáreas (un 2,7% del total), y de la que la única excepción sería el grupo de cultivo FORESTAL, que se desarrolla en su mayor parte (58,6%) a una altura superior a los 800 m.

Como curiosidad, cabe destacar la constatación de que en 2025 aún perduraban en Asturias cultivos de cereales a gran altura: 15 hectáreas en Santa Eulalia de Oscos y una pequeña extensión de centeno en Ibias (730 m2).






La distribución por intervalos de pendiente evidencia la marcada adaptación de los cultivos por los terrenos de relieve más favorable. El 42,9 % del total de la superficie cultivada observada se localiza en pendientes inferiores al 5 % y otro 32,0 % entre el 5 y el 15 %, de modo que aproximadamente tres cuartas partes de los cultivos se concentran por debajo del 15 % de pendiente. Este patrón contrasta claramente con las características generales del territorio asturiano: las superficies con pendiente inferior al 15 % representan únicamente el 31,2 %, mientras que los terrenos superiores al 30 %, mayoritarios en Asturias (55,6 %), apenas reúnen el 6,1 % de la superficie cultivada observada.

Existen, no obstante, diferencias significativas entre grupos de cultivo. Forrajeras y maíz, que reúnen buena parte de la superficie cultivada, presentan una clara concentración en las pendientes más bajas; especialmente el maíz, del que cerca del 88 % se localiza por debajo del 15 %. El manzano muestra una distribución más adaptada al relieve accidentado, con una presencia importante entre el 15 y el 30 % y todavía apreciable por encima del 30 %. Algunos grupos minoritarios presentan incluso una mayor asociación con fuertes pendientes, aunque su reducida superficie aconseja interpretar estos resultados con cautela.

Se confirma, en definitiva, el fuerte carácter selectivo de la agricultura respecto al relieve: en un territorio tan montañoso como el asturiano, la superficie cultivada observada que registra el SIGPAC se concentra de forma muy acusada en la fracción topográficamente más favorable: la inferior a los 200 m de altura (71%) y a 15 % de pendiente (75%). Las preferencias topográficas de cada grupo de cultivo serían las siguientes:


5.    DESCUBRIENDO CULTIVOS

Más allá de su utilidad estrictamente técnica, la representación cartográfica de los cultivos ofrece una vertiente especialmente atractiva desde el punto de vista divulgativo, incorporando incluso un cierto componente lúdico a la consulta de la información. Basta seleccionar un cultivo concreto para descubrir dónde aparece y cómo se distribuye por el territorio y, si los recintos se superponen a una ortofotografía, observar además el aspecto real de las plantaciones. De este modo, cualquier usuario puede comprobar, por ejemplo, dónde se cultiva la escanda y qué aspecto presentan sus parcelas, identificar una plantación de kiwi o reconocer la disposición característica de una pomarada. La consulta del SIG se convierte así en una forma sencilla, visual y didáctica de acercarse a la realidad agraria asturiana, difícil de conseguir mediante tablas o estadísticas convencionales.








[1] Fondo Español de Garantía Agraria